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Bardana
Bardana

La bardana es una planta herbácea bienal, es decir, que tiene una expectativa de vida de 2 años. Pertenece a la familia de las Asteráceas y su nombre científico científico es Actium lappa.

Es una planta originaria de Asia y Europa, pero la popularidad alcanzada por sus propiedades medicinales y alimenticias llevó a que hoy se cultive en todas las Américas, especialmente en zonas con suelos ricos.

Incluso se ha encontrado en estado silvestre en cercanías de zonas urbanizadas, terrenos baldíos y praderas, bordes de caminos y en sitios donde se desechan escombros de construcción.

La bardana recibe muchos nombres a nivel popular, como son antelón, agarrocha, agarrucha, arrancamoños, cachorrera, cachurro, cadillo, carbano, cardinches y hoja de sapo.

También se la llama hoja de lampazo, lapa mayor, pegote, peyizo, respigón, sarapico, zarapón y zarrapotillo.

Detalles de la Bardana

Detalles de la Bardana
Detalles de la Bardana

 

Esta planta crece al ras del suelo y posee hojas de gran tamaño y color verde intenso, rugosas al tacto.

Estas hojas tiene forma oval con puntas redondeadas y peciolos grandes. En su parte inferior está recubiertas de finos pelillos y la coloración de la hoja es blanquecina.

La inflorescencia de la bandana se caracteriza por pequeños flores agrupadas en corimbos o racimos, con un eje corto y pedicelos largos. Estas flores salen a diferentes alturas de la planta y la mayoría de las veces son de color roja o púrpura.

El fruto de la bardana es redonda, con garfios diseñados para adherirse al pelaje de los animales y favorecer así la difusión de las semillas en la mayor cantidad de terreno posible.

Los frutos surgen en las ramas superiores. En su interior se encuentran entre 5 a 6 semillas.

La copa de esta planta puede crecer hasta 1 metro de alto en condiciones óptimas, pero en sus primeros meses de vida tiende a crecer a ras del suelo, formando una especie de roseta.

Al iniciar su segundo año de vida aparece un tallo más desarrollado que puede llegar hasta los 2 metros en las variedades más grandes, sobresaliendo sobre el conjunto de hojas de la bardana.

En este segundo año es que la bandana presenta inflorescencia y frutos.

Cuidados de la Bandana

Cuidados de la Bardana
Cuidados de la Bardana

 

El cultivo de la bandana debe hacerse en tierras sueltas, bien limpias y abonadas, especialmente si se usan plantas silvestres para iniciarlo.

Requiere abundante luz solar y un riego moderado, pues es una planta bien adaptada a condiciones de sequía.

La bardana tiene principalmente usos en la medicina naturista, pero solo sus raíces y hojas poseen condiciones ideales para su aprovechamiento.

La recolección de estas raíces se debe hacer en las plantas de apenas 1 año de edad, las cuales aún no han mostrado floración.

Esta raíces se deben limpiar y secar al sol para un almacenamiento seguro y sin contaminación bacteriana.

Usos medicinales de la Bandana

La bardana tiene propiedades diuréticas y estimula la sudoración, por lo que es muy usada desde hace siglos para tratar la retención de líquidos. Este mismo efecto ayuda a limpiar el sistema linfático y a eliminar toxinas y ácido úrico.

  • Al estimular la orina, también actúa sobre la vejiga y uretra, por lo que se usa también para combatir las cistitis, aprovechando sus cualidades como antibiótico natural.
  • También ayuda a aliviar varios problemas estomacales y digestivos. Tiene la facultad de estimular una mayor producción de bilis, ayudando en los casos de indigestión.
  • Las personas con diabetes se benefician de sus propiedades para reducir los niveles de glucosa en la sangre.
  • En el caso de las hojas, poseen diversas sustancias que actúan como cicatrizantes y antimicrobianas, por lo que se usan en forma de cataplasma en heridas menores.
  • Algunas preparaciones de sus hojas se usan también como antiinflamatorio de los órganos del vientre.

La variedad de dolencias que los médicos naturistas atienden con el uso de esta planta incluyen artritis, gota, dolores en el nervio ciático, problemas de cálculos biliarios y piedras en el riñón.

También se usa para aliviar problemas de la piel como la seborrea en cuero cabelludo y cara, el acné y el eczema, erupciones y picaduras de insectos.

Asimismo, se considera beneficiosa para el funcionamiento del hígado y para el alivio de las hemorroides. En muchas culturas asiáticas se ha usado para el tratamiento de la apendicitis y la anemia.

 

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