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el arbol

El haya roja del jardín francés del Ferrera tuvo “una muerte lenta por ataque de hongos”. El parque se ha quedado huérfano de uno de los árboles más viejos de la comarca con raíces en la historia. El haya también es conocido en Avilés como “árbol de la marquesa”, porque fue plantado por ella hace unos tres siglos, y llevaba décadas enfermo. “Estaba afectado cuando esté jardín pasó a ser propiedad municipal (en el año 1976)”, explican fuentes municipales. Ahora, el servicio de Parques y Jardines ha procedido a su poda para evitar la rotura de ramas y ha decidido mantener el tronco.

el arbol
el árbol

En 2010, el haya roja presentaba rama defoliada como consecuencia de una rotura, “con presencia de cuerpo fructífero fúngico de poliporal”, según explicaron desde el servicio de Parques y Jardines. Entonces, se retiró la citada rama y el cuerpo fructífero del hongo para evitar en lo posible la dispersión de esporas y el avance de podredumbre. Pero sirvió para poco. “Como el micelio se encuentra en la parte viva del árbol es casi imposible frenar su avance, puesto que no hay fungicidas curativos para estos casos”, subrayan los expertos. El árbol centenario, testigo mudo de la historia, no logró recuperarse de las heridas.

La ubicación del haya roja del jardín francés condicionó la planificación del Ferrera una vez que pasó a titularidad pública. Era la favorita de la marquesa María del Carmen de Navia Osorio y Arango y no quiso desprenderse de ella cuando el marquesado decidió ceder a los avilesinos los 80.000 metros cuadrados de zona verde que ahora constituyen la mayor zona de ocio y esparcimiento de los avilesinos. El aprecio de la marquesa hacia su haya obligó a modificar el trazado del gran parque avilesino, quedando el árbol dentro del jardín francés. Su savia es centenaria, pero la favorita de la marquesa de Ferrera no se ha librado del ataque de un hongo (poliporal) que debilitó su ramaje y ha terminado por matarla.

Ahora, los avilesinos proponen en las redes sociales que se conserve de la mejor forma posible el tronco de este haya que atesora las raíces más hondas de la ciudad. “Creo que una vez eliminado el peligro de que se caigan sus ramas, merecería la pena algún tratamiento de conservación para mantener su tronco. Al fin y al cabo, es, que yo sepa, el único árbol avilesino que aparece mencionado en la Wikipedia”, dice un internauta. “Me gustaba mucho ese árbol, me parece una excelente idea conservarlo para que siga adornando como hacen en otras ciudades”, apunta otro. Uno más propone que el árbol que mimó la marquesa se convierta en una escultura.

arboles frutales
árboles frutales

Avilés es industrial, pero los pequeños “bosques urbanos” han cobrado protagonismo en los últimos años: la ciudad cuenta ya con más de 1,2 millones de metros cuadrados de zonas verdes, lo que equivale a aproximadamente catorce metros cuadrados por vecino, el equivalente a una habitación de matrimonio de tamaño estándar. Estas cifras se ajustan a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que fijan un mínimo de entre 10 y 15 metros cuadrados de área verde por habitante.

Con este haya, muchos son los árboles avilesinos que a lo largo de los últimos cien años han cobijado bajo su sombra a vecinos y visitantes formando parte de una historia que es la suya propia. En las inmediaciones del recién muerto “árbol de la marquesa” late un tejo, otro de los históricos de Avilés que también se ha hecho un hueco en el corazón de los avilesinos.

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