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Schefflera actinophylla

Schefflera actinophylla
Schefflera actinophylla

La Schefflera actinophylla, también conocida como “Cheflera” o “Árbol paraguas”, es una peculiar planta de exteriores, aunque se puede considerar de interior, caracterizada por su hermoso porte tropical, pues contiene un follaje denso de hojas curvadas, la cual puede resaltar fácilmente en el lugar donde se encuentre.

Se trata de una excelente planta para jardineros principiantes, pues sus cuidados tienden a ser fáciles, no requiere de mucha atención para subsistir, y, además, tiene un crecimiento muy rápido.

Características de la Schefflera actinophylla

Características de la Schefflera actinophylla
Características de la Schefflera actinophylla

 

La primera característica que podremos presenciar en un ejemplar de cheflera es un mediano tamaño y porte de arbolito, pues su altura tiende a llegar a los 15 metros, pero si se cultiva en una maceta ubicada en interiores, apenas podrá alcanzar los 2 metros. Por otra parte, posee una copa en forma de paraguas y muy simétrica, teniendo a su vez entre 1 o diversos troncos de poca anchura, ya sea con muchas ramificaciones o carente de las mismas; con una textura lisa, pero que, con el pasar de los años, empieza a fisurarse.

En cuanto a sus hojas, son perennes, se encuentran alternas y, a su vez, tienen la peculiaridad de ser palmati-compuestas y de gran tamaño, pues miden de 60 a 90 centímetros de largo. Se encuentran dispuestas de 8 a 15 foliolos de estructura oblongo-obovados o elípticos, mostrando así un diseño en forma de paraguas; es decir, se encuentran agrupados en círculos y de la misma forma se encuentran abundantes hasta llegar al final del pecíolo.

Sus foliolos miden de 10 a 30 centímetros de largo y 5 a 13 centímetros de ancho; de bordes enteros o en algunas ocasiones ondulados, con puntas ya sean obtusas o ligeramente acuminadas. Por otra parte, se puede decir que son resistentes, lampiñas y su color es verde oscuro sumamente brillante por el haz, pero de tonos más claros por el envés, siendo finalmente sostenidas sobre un largo pecíolo de 30 a 60 centímetros de largo.

Ahora bien, las inflorescencias aparecen terminales en racimos de espigas, suelen sobresalir del follaje, y tienen la peculiaridad de distribuirse en forma de paraguas alcanzando una gran medida de 130 centímetros de largo.

En cuanto a las flores, se encuentran agrupadas en un número de 11 a 14 cantidades y se distribuyen a lo largo de la antes mencionada espiga. Posteriormente de las flores suelen nacer los frutos, siendo una simple drupa globosa y sumamente pequeña, pues apenas alcanza los 7 milímetros de diámetro y se presenta de color negro.

Propagación de la Schefflera actinophylla

Existen diversas maneras para propagar la cheflera, entre los cuales se pueden destacar por medio de semillas o esquejes, siendo la opción más recomendada la de los esquejes, dicho proceso se explica a continuación:

  1. Se debe obtener un esqueje de cualquier tallo, siempre y cuando la planta se encuentre bien desarrollada. Dicho esqueje se puede recortar en cualquier época del año, aunque por lo más recomendable, sería esperar a la temporada de primavera.
  2. Se recomienda usar guantes al momento de recortar el tallo, debido a que este suele expulsar un látex que se considera sumamente irritable al tener contacto con la piel humana.
  3. Finalmente, sólo se debe introducir el esqueje en una maceta o terreno a sembrar, cumpliendo los requerimientos del terreno. Si se desea, podría usarse hormonas de enraizamiento para acelerar el proceso.

Cuidados de la Schefflera actinophylla

Cuidados de la Schefflera actinophylla
Cuidados de la Schefflera actinophylla

 

Para asegurar una excelente longevidad de esta especie, es necesario tomar en cuenta los siguientes cuidados:

  • Necesita de suficiente iluminación, pero sin acceso al sol directo, siendo recomendable sembrar el ejemplar bajo la sombra de algún árbol de mayor tamaño, o en alguna zona donde no accedan los rayos solares directamente.
  • Es una planta que necesita del calor, por lo que lo ideal sería mantenerla a una temperatura alrededor de los 13 y 24ºC, tomando en cuenta que no deben afectarle las heladas y corrientes de aire. Además, resulta muy dañino reubicar la planta de manera brusca, ya que no tolera los cambios repentinos de temperatura.
  • El suelo apto para su crecimiento debe ser una mezcla de 3 tipos en partes iguales, los cuales son: mantillo, turba y arena. Por otra parte, podemos añadir fertilizante mineral para mejorar el desarrollo de la planta, el cual debe añadirse en la temporada de primavera y verano, con una frecuencia de cada 15 días.
  • Es una planta que requiere de una humedad muy variable, ya que en el primer año suele ser más abundante, con una frecuencia de 2 a 3 veces por semana durante la temporada de verano; mientras que el resto del año realizará cada 7 a 9 días. Sin embargo, luego de que la planta cumpla su segundo año, el riego se disminuirá drásticamente a una frecuencia de apenas 2 o 3 veces por mes.

 

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